domingo, 20 de mayo de 2012
LA OBRA MAESTRA SOME LIKE IT HOT
Cuando una película que has visto muchas veces, que casi la tienes memorizada, te la vuelves a encontrar y te enfrentas a ella sin mirar en ningún momento el reloj para saber lo que falta para que llegue el fin, es cuando podemos pensar que nos encontramos ante una obra de categoría y ese es el caso, que no son excesivos, de la que aquí se trata, la que está considerada y por esta vez estamos de acuerdo, como la mejor comedia de la historia del cine.
Generalmente las comedias no son valoradas por los que deciden las listas de calidad que prefieren decantarse por los grandes dramas o los relatos pretenciosos, en el sentido de mejorar el mundo, sin tener en cuenta que el lograr una sonrisa inteligente puede tener más mérito que el emocionar con un momento melodramático o hacer pensar con alguna frase rimbombante que con el paso del tiempo puede convertirse en una autentica banalidad.
"Some like it hot" (Con faldas y a lo loco en España donde tardó en llegar y el término "hot"podía inspirar connotaciones pecaminosas) pertenece al grupo de las comedias inteligentes, las que consiguen hacer reír, parodiando la realidad más triste pero sin caer jamás en el toque chabacano, tan común en el género y consiguiendo emocionar en determinados momentos con lo que se logra la mezcla perfecta para conseguir una obra de altura.
No hay que olvidar que el equipo es de primera, Wilder, Diamond, Lemmon, Curtis y Marilyn que juntos quedaron inmortalizados, esa es una de las grandezas del cine, para que los que los disfruten los lleven siempre en el corazón. La película tiene mucho de homenaje a las primeras sonoras de la Warner, los coches chirriando al doblar las calles y la presencia de George Raf y Pat O'Brian junto con el blanco y negro que fue uno de los problemas entre los muchos que impuso Monroe que en principio se negó a hacerla por eso y por que su papel en realidad era secundario.
Porque la película es un festival Lemmon Curtis, especialmente el primero, uno de los grandes perdedores de la historia del cine aunque y a pesar de sus quejas, la presencia de la estrella, desde su aparición hasta el último plano, es la manera más clara de entender sin mucho esfuerzo lo que es la magia cinematográfica.
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