lunes, 28 de mayo de 2012




                                                    PELICULAS ESPAÑOLAS ETERNAS
                                               
                                                    LA ALDEA MALDITA   (FLORIAN REY  1930)



El cine mudo español, desgraciadamente, ha desaparecido en casi su totalidad; la guerra civil y, principalmente el desinterés por un arte que en sus inicios fue despreciado por los que se consideraban intelectuales son las causas principales de semejante desgracia amén de la falta de apego de un país hacia sus propios productos que le ha hecho venerar cualquier cosa externa, por el hecho de serlo, anteponiéndola siempre a lo autóctono a causa de un complejo ancestral que no viene al caso juzgar en este momento.
             A las excepciones que confirman la regla pertenece el caso de esta película y el de su director que, por extraña razón siempre han sido valorados, colocándolos a ambos en lo más alto del pedestal y a la altura de los primeros de la competencia foránea. La valoración es justa ya que la película, a pesar de ser un melodrama intenso y, en apariencia, un canto al honor en el más puro sentido calderoniano, lo cual no es por otra parte mala comparación, se trata de una obra de una belleza estética impresionante, una realización magnífica y una conclusión en la que ese honor, absolutamente anquilosado, es vencido por la fuerza de los sentimientos que se anteponen a cualquier otra sensación.
             La película en realidad no es muda, en el 30 ya se sonorizaba con normalidad, pero sí lo es la copia que nos ha llegado que, dicho sea de paso, tampoco se encuentra en muy buenas condiciones de visibilidad a pesar de la restauración. La versión sonora fue la que se estrenó en el famoso salón Pleyel de París donde, dicen, estuvo más de un año en cartel y donde surgió el prestigio del que Florian Rey iba a disfrutar durante la década naciente. Podría parecer malicioso el destacar que a los franceses siempre le ha gustado ver las miserias ajenas, especialmente si son del pobre vecino del sur pero eso no quita que con el título de "Le village maudit", la película se eternizase y diese pie a alguna que otra copia e, incluso, a versiones novelizadas que produjeron un buen negocio a sus promotores franceses.
              Carmen Viance, la protagonista, está considerada por muchos la primera gran estrella del cine español, aunque no sea exactamente cierto sí lo es que fue muy popular y que cuenta en su haber con títulos que en su época fueron verdaderos éxitos. En cuanto a Pedro Larrañaga, que también la produjo, es el verdadero protagonista si por minutos de aparición en pantalla se opina.
             A principios de los 40, cuando la carrera de Florian iba en picado, realizó una segunda versión con pretensiones poéticas que, como suele ocurrir, no tuvo ni el éxito ni la calidad de la primera.

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