jueves, 1 de noviembre de 2012




                               LA FAUNA ÍBERA      EL YERNO REAL   (O REAL YERNO)




El chico tiene maneras, dijo una castiza el día que lo vio por primera vez en la ceremonia de presentación a la prensa por parte de su nueva familia, nada menos que la real de España. La castiza, que era inteligente, se refería a que ya se le notaba en toda su actitud, aquellos andares que parecían no pisar el suelo, aquella expresión de estar fuera de la realidad, en las nubes, hasta el punto de que si le hubieran pinchado con un clavo ardiente en medio del asentadero no hubiese sentido nada.
                Toma maneras; la castiza se dejó llevar por su intuición que desde hacía tiempo no la había engañado, luego, cuando se enteró de que acababa de dejar a una novia rica, guapa y casadera y con medios para poder medrar y que no lo hizo hasta que estuvo seguro de que la princesita feliz lo había aceptado, la castiza se dio una palmada a sí misma y se dijo: !Date!. Si cuando yo dogo algo.....
                La castiza fue un caso aparte porque·"marujas", "pepis" y "vanesas" se murieron de envidia porque la princesa, que en realidad no era  gran cosa, se llevaba, por ser quien era y no por otra cosa a todo un "yogurín" que es la traducción al moderno de "bombón, y que en realidad le va más porque así como estos a veces tienen licor dentro, alma, el yogur, por mucho que lo aderecen, no deja de ser un híbrido de unas cuantas cosas sin llegar a ser ninguna de ellas.
                 El mundo está lleno de tontos listos; no hay tonto de verdad que no esté convencido de que es el ser más inteligente de la creación y si Dios pone a su alcance una estatura de deportista de élite y unos ojitos azules, muy valorados por las antes citadas y por las abuelitas de sus poseedores, pues ya se creen que tienen derecho a comerse el mundo; si además tienen la suerte de que una princesa real, una infanta española nada menos, se encapriche de él. pues para que te voy a contar, el tonto se ratifica en que además de ser el más sabio es también el dios Apolo de su parnaso particular.
                Y ya puestos, como es tonto pues vamos a sacar partido de ello, de la tontería y de la situación y nos vamos a hacer ricos engañando a otros tontos porque como soy yo quien soy y por lo que valgo, nadie se va a enterar.
               Pero ahí están los cursis que no son partidarios de que las princesitas se casen con pastorcillos por aquello de que la sangre es azul y demás zarandajas, los enemigos de la monarquía que están deseando de pillar a algún miembro, o miembra, en algún acto charcutero para poder atacartlos y demostrar que la institución es igual de mala que pueda serlo el partido contrario a su ideología y, finalmente, los que siempre quieren encontrar basura en los que para ellos son triunfadores y por lo tanto dignos de envidia y, todos unidos, empiezan a tirar de la manta para demostrar que las sábanas no solo estaban rotas sino llenas de mierda.

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