viernes, 6 de julio de 2012



                                                      UNA VIDA DE ENSUEÑO

                                                    EL TARZAN DE LA METRO


Después del éxito de "Trade Horn", una historia de aventuras en la selva, el estudio más poderoso de Hollywood no podía dejar escapar el filón que representaba el hacer una serie de películas que transcurrieran en tan idílico ambiente para lo que se podía aprovechar además todo el material documental que les había quedado de sobra y que no era cosa de desperdiciar, pudiendo como se podía, ya que el público les había respondido, sacándole todo el partido posible.
             Tras darle vueltas al asunto, llegaron a la conclusión de que no sería mala idea utilizar el personaje de E. R. Burroughs, perfectamente adaptado, que en el momento gozaba de una popularidad inmensa en las novelas originales, el comic y como producto de marketing para promocionar cualquier tipo de producto. Contando con el beneplácito del autor, que vio que la mina podía seguir produciendo beneficios, se pusieron manos a la obra e hicieron una serie de cintas, seis exactamente, que alimentaron los sueños de escapismo de la era de la depresión no solo en el país de origen sino, como era de esperar, en el mundo entero.
             La fórmula consistía en unir en el producto a un atleta olímpico campeón de natación y una jovencita inglesa, la Jane original era americana pero tal vez pensaran que era más comprensible renunciar a las tacitas de te, la partida de bridge y el "puré de guisantes" que a los placeres de la ciudad de los rascacielos, y formar con ellos y los animales que a lo largo de la serie fueran apareciendo, una forma de vida ideal lejos de la civilización donde los peligros acechaban con más virulencia.
             Que los africanos sean tratados peor que animales, a latigazos y muriendo varios de ellos en cada secuencia, cayendo de un barranco, en las fauces de un cocodrilo o bajo los disparos del "bwana" de turno, en la época no debía tener mucha importancia y que si salía una esposa casquivana esta era francesa, por lo visto tampoco; lo que preocupaba era que la señorita Jane saliera con un diminuto taparrabos del que ya se preocuparon los censores de convertir en modelitos de bañadores que incluso, a medida que iba cambiando la moda, llegaron a tener hombreras a pesar de lo cual se deslizaba por el agua como la más experta de las sirenas.
              Y por supuesto, motivo de escandalo fue el hecho de que la pareja no estuviese bendecida ni por un presbitero ni por un juez de paz, por lo que no se consintió que, a pesar de que se pasaban la vida, cuando no nadaban o se colgaban de lianas, tumbados con esos modelitos antes comentados. Por lo tanto, a la hora de tener un chico, había que aumentar la familia porque aquello empezaba a aburrir, el muchacho fuese adoptado y aparecía "Boy" que es por cierto lo único de la serie que está sacado de la fuente original. Así que la pobre Mauren O'sullivan, que en su vida privada paría como una coneja, tuvo que conformarse con el hijo de otra en el personaje que la hizo pasar a la historia.
               La serie fue evolucionando hasta acabar sustituyendo la jungla africana por la de New York para llegar a la concusión de que como se vive al aire libre con un superman selvático, una "mucama" tan eficiente como "Chita" y unos elefantes que al final siempre lo arreglan todo, no se vive en ningún sitio. La colección es excesivamente ingenua, muy para niños, lo malo es que a los pequeños de ahora no les gusta el blanco y negro pero, a pesar de todo y con buen humor, se pueden ver con cierto agrado.

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